jueves, 21 de julio de 2022

Me basta así, de Ángel González

 Si yo fuese Dios

Y tuviese el secreto

Haría un ser exacto a ti

Lo probaría

A la manera de los panaderos cuando prueban el pan

Es decir, con la boca

Y si ese sabor

Fuese igual al tuyo

O sea, tu mismo olor

Y tu manera de sonreír

Y de guardar silencio

Y de estrechar mi mano, estrictamente

Y de besarnos sin hacernos daño

De eso sí estoy seguro

Pongo tanta atención cuando te beso

Entonces

Si yo fuese Dios

Podría repetirte y repetirte

Siempre la misma y siempre diferente

Sin cansarme jamás del juego idéntico

Sin desdeñar tampoco la que fuiste

Por la que ibas a ser dentro de nada

Ya no sé si me explico

Pero quiero quiero aclarar que

Si yo fuese Dios

Haría lo posible por ser Ángel González

Para quererte tal como te quiero

Para aguardar con calma

A que te crees tú misma cada día

A que sorprendas todas las mañanas

La luz recién nacida con tu propia luz

Y corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vida

Resusitándome con tu palabra

Lázaro alegre, yo

Mojado todavía

De sombras y pereza

Sorprendido y absorto en la contemplación

De todo aquello que

En unión de mí mismo

Recuperas y salvas

Mueves

Dejas abandonado cuando, luego, callas

Escucho tu silencio

Oigo constelaciones

Existes. Creo en ti

Eres. Me basta

Si yo fuese Dios

Y tuviese el secreto

sábado, 9 de julio de 2022

Cómo ser perfecto, de Ron Padgett

Cómo ser perfecto, de Ron Padgett

(Todo es perfecto, querido amigo.

—Kerouac)

--

Duerme un poco.

No des consejos.

Cuida los dientes y encías.

No te asustes por nada que no puedas controlar. No te asustes, por ejemplo, porque se pudiera derrumbar el edificio mientras duermes o porque algún ser querido pudiese caer muerto de repente.

Tómate una naranja todas las mañanas.

Sé agradable. Te ayudará a ser feliz.

Eleva tus pulsaciones a 120 durante 20 minutos seguidos cuatro o cinco veces por semana haciendo algo con lo que disfrutes.

Ten esperanza en todo. No esperes nada.

Cuida primero las cosas que estén cerca de casa. Arregla tu habitación antes de salvar el mundo. Luego salva el mundo.

Que sepas que el deseo de ser perfecto es probablemente la expresión velada de otro deseo —ser amado, tal vez, o no morir.

Establece contacto visual con un árbol.

Se escéptico con todas las opiniones, pero intenta ver el valor de cada una de ellas.

Viste de forma que te agrade tanto a ti como a los que te rodean.

No hables rápido.

Aprende algo cada día. (Dzien dobre!)

Se amable con las personas antes de que tengan la oportunidad de comportarse mal.

No permanezcas más de una semana enfadado con ninguna cosa, pero no olvides qué es lo que te tuvo enfadado. Mantén tu enfado al alcance de la mano, como si fuera una bola de cristal. Añádelo después a tu colección de bolas de cristal.

Sé leal.

Lleva zapatos cómodos.

Organiza tus actividades para que presenten un agradable equilibrio y variedad.

Sé amable con las personas mayores, incluso cuando sean odiosas. Cuando seas viejo, se amable con los jóvenes. No les tires el bastón cuando te llamen abuelo. ¡Son tus nietos!

Vive con algún animal.

No pases mucho tiempo con grupos grandes de personas.

Si necesitas ayuda, pídela.

Trabájate una buena postura hasta que resulte natural.

Si alguien mata a un hijo tuyo, coge un arma y le vuelas la cabeza.

Organízate el día de forma que no tengas que ir con prisas.

Que se note que aprecias las cosas que la gente hace por ti, incluso si les has pagado, incluso si se trata de favores que no has pedido.

No derroches el dinero que podrías estar dándole a los que lo necesitan.

Asume que la sociedad tiene defectos. Después llora solo cuando descubras que tiene muchos más de los que imaginabas.

Cuando te presten algo, devuélvelo en mejores condiciones incluso.

En la medida de lo posible, utiliza objetos de madera en vez de los de plástico o de metal.

Mira ese pájaro que va por ahí.

Después de cenar, friega los platos.

Cálmate.

Visita otros países, a excepción de aquéllos cuyos habitantes hayan manifestado algún deseo de matarte.

No esperes que tus hijos te quieran, para que así puedan hacerlo si  ellos lo desean.

Medita sobre lo espiritual. Luego ve un paso más allá si te apetece. ¿Qué es lo que hay ahí fuera (dentro)?

Canta de vez en cuando.

Se puntual, pero, si llegas tarde, no seas pesado dando excusas.

No seas demasiado auto crítico ni demasiado auto complaciente.

No pienses que existe el progreso. No existe.

Sube las escaleras.

No practiques el canibalismo.

Imagina qué es lo que te gustaría que pasara y luego no hagas nada que lo convierta en imposible.

Desconecta el teléfono al menos dos veces en semana.

Ten limpias las ventanas.

Extirpa cualquier rastro de ambición personal.

No uses demasiado la palabra extirpar.

Perdona a tu país de vez en cuando. Si eso no fuera posible, vete a otro país.

Si te notas cansado, descansa.

Crece un poco.

No vayas por las estaciones de tren murmurando “¡Vamos a morir todos!”

Incluye entre tus verdaderos amigos a personas de las distintas etapas de la vida.

Aprecia los placeres simples, tales como el placer de masticar, el placer del agua caliente corriéndote por la espalda, el placer de la brisa fresca, el placer de caer dormido.

No exclames “¡A que es maravillosa la tecnología!”

Aprende a estirar los músculos. Estíralos todos los días.

No te deprimas demasiado por envejecer. Hará que te sientas más viejo. Lo cuál es deprimente.

Haz solo una cosa a la vez.

Si te quemas un dedo, ponlo de inmediato en agua fría. Si te revientas un dedo con un martillo, mantén la mano en el aire durante veinte minutos, Te sorprenderán los poderes curativos del frío y de la gravedad.

Aprende a silbar a un volumen tal que traspase los oídos.

Mantente tranquilo en momentos de crisis. Mientras más crítica sea la situación, más tranquilo debes estar.

Disfruta con el sexo, pero no te obsesiones demasiado con él. A excepción de breves periodos durante la adolescencia, la juventud, la mediana edad y la vejez.

Contempla el lado opuesto de todo.

Si te paraliza el miedo de haberte ido demasiado lejos nadando en el mar, date la vuelta y vuelve al bote salvavidas.

Mantén vivo tu lado infantil.

Responde pronto las cartas. Utiliza sellos atractivos, como los que llevan imágenes de tornados.

Llora un poco de vez en cuando, pero únicamente cuando estés solo. Después date cuenta de que te sientes mucho mejor. Que no te de vergüenza sentirte mejor.

No tragues humo.

Respira hondo.

No seas impertinente con la Policía.

No pongas el pie fuera de la acera hasta que veas que se puede cruzar la calle del tirón. Desde la acera podrás estudiar a los peatones atrapados en medio del tráfico enloquecido y ruidoso.

Sé bueno.

Camina por calles diferentes.

Hacia atrás.

Acuérdate de la belleza, que sí existe, y de la verdad, que no existe. Observa que la idea de verdad es tan poderosa como la idea de belleza.

Permanece fuera de prisión.

Al final de la vida, hazte místico.

Usa crema Colgate y su nueva fórmula de control del sarro.

Visita a los amigos y conocidos en el hospital. Cuando te parezca que ya es hora de irse, vete.

Sé honesto contigo mismo y diplomático con los demás.

No te vuelvas loco a menudo. Es perder el tiempo.

Lee y relee los grandes libros.

Cava un hoyo con una pala.

En invierno, antes de acostarte, humidifica el dormitorio.

Que sepas que las únicas cosas perfectas son un juego de 300 en los bolos y un juego con 27 bateadores y 27 outs en béisbol.

Bebe mucha agua. Cuando te pregunten qué deseas tomar, dí “agua, por favor”.

Pregunta “¿dónde está el baño?” pero no “¿dónde se puede orinar?”

Sé amable con los objetos físicos.

Al llegar a los cuarenta, hazte un “físico” completo cada pocos años con algún médico de tu confianza y con el que te sientas a gusto.

No leas el periódico más de una vez al año.

Aprende cómo se dicen “hola”, “gracias” y “palillos” en chino mandarín.

Tírate pedos y eructa, pero que no suenen.

Se especialmente cordial con los extranjeros.

Asiste a obras de marionetas e imagina que tu eres uno de los personajes, O todos ellos.

Saca la basura.

Ama la vida.

Lleva el cambio exacto.

Cuando haya un tiroteo en la calle, no andes cerca de las ventanas.